Egan respiró lentamente, su rostro se endureció y su mandíbula se tensó. Él se apartó del contacto de Katya, con la intención de poder mirarla de frente en el asiento. – Yo atendería a su nieta, a cambio de que él me diera información.
Egan parpadeó, confundido. – ¿Él te iba a dar información a ti? –Katya asintió–. ¿Qué clase de información?
Katya suspiró.
– Le iba a hacer un par de preguntas sobre la historia del negocio, preguntas que iban a hacerte un bien al final, pero nunca se concretó po