Katya solo se tiró a los brazos de su madre e ignoró todo lo demás a su alrededor. Nada importó, absolutamente nada valía más la pena en ese momento, que los cálidos brazos de su madre que la rodeaban con tanta familiaridad y amor. Después de tantas cosas que habían sucedido, Katya se dio cuenta de lo mucho que valoraba en ese momento la presencia de su madre. Sintió las lágrimas quemarle en los ojos nuevamente, pero ella se había hecho la promesa de nunca más quebrarse.
Además, ella estaba fel