120. Las llamadas
A pesar de todo, Hadriel estaba en su mente constantemente. Se preguntaba qué estaría haciendo, cómo estaría manejando su regreso al trabajo, si también la extrañaba tanto como ella a él. Era un pensamiento recurrente, uno que la acompañaba en los momentos más inesperados: al preparar el desayuno, al cambiar un pañal, al mecer a uno de los gemelos para que se durmiera. Había una esperanza silenciosa en su corazón, una expectativa latente de que, algún día, el destino los reuniría nuevamente. No