—Señor Drews, tiene una visita —dijo Jareth, de manera despectiva.
—¿Quién es? —preguntó Hadriel, con neutralidad.
Ya eran casi las siete, pero él se quedaba más tarde, para organizar y revisar todo. Tenía el presentimiento de que era más fácil y corto desde antes de casi chocar con aquella desconocida, porque desde ese entonces, las horas parecían que se hacían más lentas y largas.
—Arthur Walker, joven señor —dijo Jareth, con resignación.
—Hazlo pasar.
Hadriel colgó y cerró su computadora. Co