9. La propuesta de la Madame
—No creo que seas capaz —dijo Radne, con astucia—. No creo que tengas la suficiente convicción de salvar a tu madre para hacer lo único que puede salvarla
—¿Qué es? —preguntó Hellen, con sumo interés. Aunque ya estaba haciendo idea de lo que podría ser, luego de que le hiciera esa pregunta de si había estado con un hombre.
—Verás, administro un burdel y necesito y un cliente ha hecho una solicitud especial. Necesito a una virgen de treinta años —dijo Radne, si expresaba su secreto, Hellen creer