- ¿Crees que fui tras ella?
- Dudo que no haya ido... Fui testigo con mis propios ojos de muchas cosas que no me gustarían. – Aparté el plato, intentando no ser brusco.
- ¡Sucedió, carajo! No hay vuelta atrás. – Me miró, tratando de justificarse.
- No digas malas palabras delante de Siena. Disculparse.
Todos miraron en dirección a Catriel, curiosos por su actitud.
- Su Alteza, él es el rey. – Richard no pudo quedarse callado.
- Y el hecho de que sea rey no le da permiso para maldecir en la mesa