LADY HADID
Nada más llegar al aeropuerto privado de País del Mar, donde partían y llegaban jets privados, Catriel desembarcó conmigo del helicóptero mientras el empleado subía mis pertenencias al avión.
- ¡Iré a tu coronación, pequeño monstruo! Pase lo que pase, estaré allí.
- Será la mejor parte de tener la corona en mi cabeza... Darte la bienvenida a Alpemburg.
Él sonrió, de manera triste:
- Me he estado devanando los sesos mientras trato de pensar en una alternativa para nosotros.
Suspiré:
-