al celular de mi padre, que estaba apagado . Luego a casa de mamá, que ni siquiera llamó. Insistí, sin dejar de intentarlo, sin éxito. Respiré hondo y busqué el número del lugar donde habían alquilado el chalet. La llamada ni siquiera se realizó.
- No me digas que no puedes ponerte en contacto con ellos. – Paulina estaba preocupada.
Ni siquiera me había dado cuenta de que ella estaba allí conmigo todavía.
- Papá había avisado de la tormenta de nieve ... Pero... ¿Está todo bien con ellos?
- Espe