Entonces, con el corazón palpitando en cada centímetro de mi cuerpo, sintiendo la sangre correr por vena tras vena, mi mayor deseo de los últimos tiempos por fin se hizo realidad. Y sentí los labios de Catriel sobre los míos.
Al principio fue un leve roce de labios, como si necesitáramos sentirnos antes de abrirnos definitivamente a la intimidad del momento. Las manos de Catriel se posaron suavemente en mi cintura mientras yo rodeaba su cuello con los brazos con aprensión.
El escalofrío en mi e