Antonella esperaba impacientemente que Dominique viniera a buscarla. En un lugar seguro, donde nadie de su familia pudiera verla, lloraba. Francesca se había ido sin saber que tenía un nieto. Enrico jamás la perdonaría por haberse marchado, y ahora Alessia era la prometida del padre de su hijo. Cuando pensaba en esas cosas, consideraba que trabajar para Claus era un paraíso comparado con el infierno de esa ciudad.
Observó a Dominique estacionar el coche, aun con el motor encendido. Entró en el