Benjamín continuaba con la mano extendida esperando que Antonella la tomara, pero se frustró al verla levantarse y colocarse frente a él, mientras, con la cabeza baja, intentaba limpiar la suciedad de su ropa.
Después de todo lo que había sucedido entre ellos, Benjamín esperaba una mejor recepción. Pero Antonella lo ignoró como si no existiera. Tan pronto como terminó de arreglarse, levantó la cabeza, lo miró por última vez y giró sobre sus talones para marcharse.
Él no tenía la intención de de