Alicia Montero.
Al abrir mis ojos, me encontré sumida en una confusión abrumadora. Cada fibra de mi ser dolía y me costaba entender dónde estaba y qué había pasado. Miré a mi alrededor y me di cuenta de que estaba en una habitación blanca, con cables conectados a mi cuerpo y una máscara de oxígeno cubriendo mi rostro.
Cuando levanté la vista, vi a Raúl sentado en un sofá cerca de mí. Su mirada se encontró con la mía y una sonrisa de alivio se dibujó en su rostro mientras se acercaba hacia mí.
C