Alicia abrió lentamente los ojos, sumida en la confusión. Al despertar, se dio cuenta de que estaba en una situación inusual. Harry, con sus brazos fuertes, la rodeaba por la cintura, y en lugar de su ropa habitual, llevaba puesta una de las camisas de él.
A medida que su mente luchaba por despejar los vagos recuerdos de la noche anterior, Alicia intentó moverse, pero Harry ejercía una presión firme sobre su cintura. Una suave corriente de aire acariciaba su cuello, y pudo sentir la respiración