Samantha, en vez de entrar al aula, se dirige al baño. Está tan nerviosa y alterada, que necesita por lo menos echarse agua en la cara e intentar tranquilizarse.
Abre la puerta y se queda congelada, al encontrar a Adam besándose con una desconocida. Una ira violenta la recorre por completo, mas lucha contra las ganas de golpearlo con todas sus fuerzas, y en su lugar empieza a aplaudir de manera audible.
El ruido que proviene de sus palmas espanta a los dos amantes, quienes se separan alterados