Samantha corre detrás de Adam aterrorizada, al tiempo en que le grita que se detenga. Él ignora sus llamados desesperados y toma las llaves que yacen encima de la mesa, pero mientras Adam está abriendo la puerta, ella lo abraza por detrás y le implora que no salga.
—Adam, por favor. —Solloza contra su espalda con grandes sacudidas.
Él respira profundo y se queda quieto por un rato. Las lágrimas empiezan a mojarle las mejillas y él también empieza a llorar. Con lentitud, se gira en dirección a e