El corazón del guardaespaldas: 3. Muchísima tentación
El rumor de los neumáticos… y el de una lluvia próxima.
Leonardo miró a esa chiquilla de ojos azules y profundos a través del espejo retrovisor y cayó en cuenta de algo; quería prolongar el tiempo junto a ella un poco más.
Se detuvo en un semáforo, pensó rápido y viró en la dirección opuesta que ella le había dado hacía un rato — misma que ya sabía con ojos cerrados —
De pronto, en medio de la bruma y el cosquilleo que le hacía sentir su colonia en el interior de su estómago, notó que no se d