El corazón del guardaespaldas: 2. Te llevo a casa
Era bueno en lo que hacía, demasiado quizás, tanto que le fastidiaba.
— ¿Qué estás haciendo aquí? — le preguntó ella luego de que su estúpido ex hubiese tomado la maravillosa decisión de irse — ¿Emilio… Emilio te envió?
Claramente; sin embargo, eso no era algo que iba a decir. Había prometido a su jefe que ni una palabra al respecto.
— Iba de camino a casa, vamos te llevo a la tuya — la tomó delicado del codo pero ella se zafó gentil.
— ¿Qué haces en Milán? — le preguntó, todavía mirándolo extr