El corazón del guardaespaldas: 1. Bajo control
Se suponía que lo tenía todo bajo control… hasta ese día.
También se suponía que debía cuidarla, que no debía permitir que ese imbécil respirara en el mismo sitio que ella lo hacía, pero allí estaba, luego de un año, perturbando su tranquilidad.
Leonardo había leído encarecidamente la información que le había proporcionado Emilio, su jefe, aquella primera semana de abril. Lo que leyó no fue para nada agradable, pero necesario… necesario para estar seguro de que no iba a consentir que nadie — si