45. Cuando ese niño nazca te cumpliré mi promesa
— He escuchado lo que hablaban tú y tu madre — dijo ella, al fin, después de varios minutos de silencio e indiferencia por parte de ambos.
Emilio, aunque le daba la espalda, era plenamente consciente de su cercanía. Bastaba con simplemente darse la vuelta, alcanzarla en dos pequeñas zancadas y tomarla del cuello para así besarla como siempre lo había hecho; desmedidamente.
Respiró profundo.
— Es por eso que estás actuando de este modo — asumió, serio, mirando su pequeño y delgado cuerpo en el r