44. ¿Qué sientes por mí?
— Los resultados estarán listos para dentro de una hora — les informó esa amable muchacha del laboratorio que la atendió previamente.
Grecia suspiró mitad aliviada y mitad angustiada cuando quedaron solos, pues no entendía aquel repentino desgaste físico que apenas y le permitía mantenerse de pie por sus propios medios. Emilio, al percatarse de la decaída de sus hombros, aprovechó para tomarla de la cadera y sostener su pequeño cuerpo sin que ella tuviese que hacer el mínimo esfuerzo.
— Vayam