17. Sabes muy bien
La mente de ella no voló muy lejos de lo que él pensaba, pues también imaginaba como era sentirlo dentro de ella y como era experimentar el mundo de la sexualidad con ese hombre que la hacía sentir un montón de sensaciones inconexas en su pecho, vientre y entrepierna.
— Sabes muy bien — musitó él, pegado a su boca, sin poder dejar de besarla y así iniciar con todo lo que tenía listo para ella…. y con lo que ansiaba enterrarle.
— Tú... — la pobre inhaló, Emilio no le daba tregua — Tú también sa