Mundo ficciónIniciar sesiónElena no fue directo a casa.
Manejó sin rumbo durante una hora con los papeles de Adrián doblados en su bolso y las manos aferradas al volante para que no temblaran. Pasó por la zona de galerías donde organizaba eventos —pero nunca exponía sus obras, jamás—, siguió por avenidas sombreadas donde caminaba cuando necesitaba ordenar el caos. Pero esto no era caos. Esto era algo que no tenía nombre en su voca







