Mundo ficciónIniciar sesiónLlegaron cuando el sol todavía teñía el cielo de naranja oxidado, esa hora que Elena había pasado dieciocho años imaginando desde postales.
La villa se alzaba entre los viñedos como si la tierra misma la hubiera escupido. Piedra toscana color miel, ventanas de arco que miraban hacia el valle, y una pérgola cubierta de glicinias moradas que Doménica había plantado el año en que Elena nació. Elena lo supo porque







