Habla con él.
Las palabras de Adrián la acompañaron durante todo el trayecto, repitiéndose al ritmo de las luces de Barcelona que se deslizaban por el parabrisas. Elena conducía despacio, sin prisa, como si alargar el camino pudiera retrasar también la decisión que la esperaba al final.
Una parte de ella sabía que Adrián tenía razón.
Decir todas las verdades. Vaciarse de una vez. Olvidarse de los secretos, de los expedientes escondidos, de las medias confesiones. Dejar que las cartas cayeran so