Julián esperó a que la villa se quedara en silencio.
Desde su ventana, vio a Elena regresar al jardín después del almuerzo, con el lienzo bajo el brazo y los zapatos en la mano. La observó desaparecer tras la esquina de la cocina, esperó otros diez minutos, y entonces sacó la carta del cajón.
El sobre crujió al abrirse. Dentro, tres hojas de papel vitela con la letra inclinada de Doménica:
"Querida Elena:
Si estás leyendo esto, es porque él finalmente te vio. No como esposa. No como convenio. C