El teléfono de Adrián vibró mientras empacaba.
Estaba en su habitación, metiendo camisas en la maleta, cuando la pantalla se iluminó con el nombre que había estado evitando durante días. Isabella Marchetti. Esta vez no era un mensaje, era directamente una llamada, de esas que le costaban tanto no contestar.
Adrián contempló el nombre durante tres segundos. Luego cuatro. La vibración se sentía como una bomba a punto de estallar en la palma de su mano.
Contestó.
—Sabía que no podías ignorarme par