—Eso no es divertido —reprochó Lily, haciendo su mejor esfuerzo por no sonreír al escuchar a Sergey reír después de contarle lo mal que le había ido preparando café la primera vez.
Él le dedicó una sonrisa ladina, con un brillo burlón en la mirada… Quizás ya no le parecía tan irritante.
—Debió ser un golpe duro descubrir que el café no se hacía solo y aparecía en una bandeja por arte de magia.
—Eres insoportable. Recuérdame no contarte nada en el futuro. Es hora de irnos antes de que te golpee e