Sophie observó a Camille con curiosidad. La mujer parecía no haberla notado o, simplemente, había decidido ignorarla por completo.
«Un encanto de persona», pensó con ironía.
Camille tenía una sonrisa demasiado amistosa para su gusto y una de sus manos aún descansaba sobre el pecho de Blaze. A Sophie le resultó extrañamente incómodo aquel contacto.
Se habría adelantado, dejándolo con su amiguita para que pudieran hablar en privado, ya que al parecer estaba de más allí, de no ser porque él aún l