Sophie salió del edificio a la hora acordada y buscó el auto de Sergey con la mirada. Él había quedado en pasar por ella y, esa misma mañana, cuando le preguntó si el plan seguía en pie, le había dicho que no se preocupara. Sin embargo, ya era la hora y no había ni rastro de él.
En su lugar, solo había un automóvil estacionado junto a la acera. Uno demasiado familiar.
—No puede ser... —murmuró.
La puerta trasera se abrió y Blaze descendió del vehículo.
No, no se había equivocado.
Él se acercó c