Amelia esbozó una sonrisa al darse cuenta de que Lily la observaba de pies a cabeza.
Los ojos de la mujer refulgieron con ira por un instante, aunque su máscara de inocencia no desapareció.
—Amelia, qué sorpresa. No sabía que frecuentabas este tipo de lugares —comentó con aparente ligereza—. Siempre me pareciste alguien más… de simplicidades. —Luego se giró hacia la mujer que la acompañaba—. No tiene mucha idea de lo que es elegante, pero debo reconocer que tenía talento. Fue por eso que la con