—¿Entonces? —preguntó Dimitri al ver que Amelia no decía nada.
Ella se frotó el cuello antes de empezar a hablar.
—Es sobre mi negocio. Yo… —hizo una pausa—. No —sacudió la cabeza—, creo que es una mala idea. Este es mi asunto.
—Te giraré un cheque para cubrir la renta por algunos meses y algunos gastos adicionales —dijo Dimitri con practicidad—. Cincuenta mil… ¿estará bien?
Amelia abrió ligeramente los ojos, sorprendida.
Dimitri también estaba sorprendido. Unos segundos antes casi le había mol