Lily terminó de comer y llevó su plato al fregadero.
—¿No vas a salir este fin de semana? —preguntó su madre desde la mesa.
—No.
—¿No tienes planes con tu novio? Deberían salir juntos. No querrás que se sienta abandonado.
Lily respiró hondo y se volvió para mirarla.
—Será mejor que te olvides de cualquier idea de que él vaya a sacarnos de este lugar.
—Estás siendo demasiado obstinada, cariño.
—No. Eres tú quien lo es. Para empezar, ese hombre y yo nunca tuvimos nada serio. Y ahora no tenemos na