Sergey soltó una maldición al abrir el enlace que su asistente acababa de enviarle y estuvo a punto de escupir el café que acababa de tomar.
La nota ocupaba la portada de uno de los portales de espectáculos más populares del país. Incluía fotografías suyas junto a la mujer con la que se había reunido en dos últimas citas que su madre le había organizado.
El titular hizo que se le tensara la mandíbula.
¿Boda a la vista? Sergey Smirnov está listo para sentar cabeza.
—¡¿Qué demonios?! —masculló al