Sergey observó a Lily en silencio, siguiendo cada uno de sus movimientos antes de detenerse en su rostro. Su mirada descendió hasta sus labios. Podía imaginarse enredando los dedos en su cabello, acercándola hacia él y reclamando su boca.
Antes de ceder al impulso, levantó la vista. Podía ver el deseo ardiendo en sus ojos y se alegró de no ser el único afectado.
—Disfruta de tu bebida. —Lily se enderezó y adoptó una expresión seria, como si el deseo nunca hubiera estado allí.
—¿Así saludas a un