Lily estaba considerando vaciar la taza de café sobre la cabeza del hombre trajeado. De hecho, la imagen mental de él empapado en café era lo único que mantenía vivo su escaso buen humor.
El tipo primero se había quejado porque su pedido había tardado demasiado y, casi de inmediato, porque su café estaba demasiado caliente. Ella se lo había llevado de vuelta y lo había pasado a otra taza. Ahora, al parecer, su bebida tenía demasiada leche y muy poco café. Era obvio que el tipo no sabía nada de