Amelia echó la cabeza hacia atrás y pasó ambas manos por su rostro, arrastrando el agua hacia el cabello. El calor de la ducha había empezado a relajar sus músculos. Había tenido un largo día; apenas había encontrado tiempo para sentarse, pero logró terminar todos los pendientes. Estaba convencida de que la boda de sus clientes sería un éxito.
Dio un pequeño brinco al sentir unas manos tomarla por la cintura, aunque la sorpresa apenas duró un instante. Una sonrisa suave se extendió en sus labio