—¿Cómo van las cosas con tu madre?
Lily soltó un bufido.
Había pasado una semana desde que llegó a casa cargada de bolsas y desde la discusión que había tenido con su madre cuando se negó a presentarle al hombre que le había comprado todo aquello.
Intentó explicarle que probablemente no duraría mucho y que no tenía sentido involucrarlo. Sin embargo, su madre había seguido insistiendo en que quería conocerlo. También se había encargado de "aconsejarla" para que no desaprovechara la oportunidad y