—Ha sido destruido Aldair corriendo el mismo destino de su señor el abominable Melión. —Ankor reflexionaba al sentir pena por la destrucción de los de su propia especie.
—Hermano no te sientas apenado por la muerte de Aldair, tú conoces muy bien lo malévolo que fue en su miserable vida. Él mismo se buscó esa trágica muerte. —Lestast le respondió consolando a Ankor.
—Es verdad Lestast aunque me duela en el alma la muerte de un licántropo, Aldair no dejó de ser una seria amenaza para todo el mun