— Claro que me atrae, al fin de cuentas es una más de mi harén, es muy linda. — contesto sin saber porque esas palabras salen con tono de defensa, sintiéndose vacías y erróneas.
— No, no todas te atraen, es más, creo que ella es la primera en lograr eso. — la veo con una ceja levantada sin saber de qué habla. — Con las demás solo era sexo, tú cumpliendo con tu deber de alfa y rey haciéndote cargo de satisfacer a aquellas que trabajan duro en tu harén y que esperan un poco de retribución en una