Mabel
Todo mi sentido común está en guerra con las ganas de cumplir mis sueños; por alguna absurda razón mi jefe no me causa miedo y sus labios tomando los míos borro de manera significativa esa imagen de él apuntando a otro hombre.
Han pasado varios días, en los que solo nos hemos visto en la cena, aprobó mi boceto por correo, aunque luego me salió con que respetará mi criterio, que no le pida autorización para ningún diseño.
Jamás me habían dado libertad en ningún proyecto y eso me marcó si