La mariposa ansiaba abrir sus alas y escapar de su nueva jaula.
Es una cobarde.
No porque tenga miedo, sino por esa hambre de oscuridad que la habita y que aún no se atreve a aceptar. Apenas amaneció, hizo sus maletas e intentó irse, se lo advertí y no obedeció.
Luche esas tres horas por no entrar a su habitación y finiquitar mi objetivo, Mabel cree que escapar es un acto de valentía, cuando en realidad es una negación.
Huye de mí como huye de sí misma, de ese brillo peligroso que le vi en los