Con la advertencia de la madre de Javier resonando en sus oídos, el grupo se movió por la mansión con una cautela aún mayor. La necesidad de encontrar el cofre se entrelazó con la urgencia de evitar a Laura, una presencia invisible pero potencialmente peligrosa que podía alertar al señor Contreras en cualquier momento.
Se desplazaban en silencio por los pasillos polvorientos, sus pasos apenas audibles sobre las alfombras desgastadas. En varios momentos, una sensación extraña los invadió. Mient