Aturdida por la conversación que acababa de escuchar, la madre de Javier se apoyó en la puerta del despacho, sintiendo sus piernas temblar. Las piezas comenzaban a encajar de una manera aterradora. La insistente pregunta del señor Contreras sobre el paradero de Javier, su extrañeza por sus "amigos" en Villa Esperanza... todo apuntaba a que él sabía algo, que estaba involucrado en lo que estaba sucediendo.
La mención de una fuga y la urgencia por evitar que "ella" hablara la llenaron de un prese