En ese instante, los dos jóvenes tomaron la decisión tácita de abandonar la mansión discretamente. Con movimientos sigilosos, descendieron del tejado por el pasadizo secreto y se deslizaron por los jardines, procurando no ser vistos por ningún empleado. Juntos, emprendieron la caminata hacia el centro de Villa Esperanza, un trayecto de unos quince minutos a pie desde la imponente residencia de los Contreras. Durante el camino, Magaly, con su entusiasmo característico, continuó relatándole a Jav