Capítulo 11 La calidez de Richard, y el misterio de Elara.
El camino de vuelta hacia la costa norte se sintió diferente esta vez. La conversación fluía con más ligereza entre Richard y yo, dejando atrás la tensión de la noche anterior y la breve interrupción de Anselmo. La idea de encontrar una pieza tangible del misterio, la mitad de una fotografía, nos llenaba de una renovada energía.
Seguimos el sendero que ya conocíamos, el sonido del mar guiándonos. Richard, con su agilidad, iba apartando las ramas y señalando los tramos más complicados. Yo, aunqu