—Richard —dije, la urgencia marcando cada sílaba—, tenemos que ir a buscar a esa mujer. A la Vieja Elara.
Richard, que estaba terminando su café con una expresión pensativa, levantó la vista.
—¿Ahora? ¿Estás segura, Valentina? Irene dijo que vive apartada...
—Sí, estoy segura —afirmé, mi determinación firme—. Ella podría tener las respuestas que necesitamos sobre Esperanza. No podemos perder tiempo. ¿Vendrás conmigo?
Una vacilación cruzó su rostro, pero su preocupación por mí y la creciente int