Laura comenzó a darnos instrucciones detalladas sobre lo que esperaba de nosotros. Nos explicamos que la casa llevaba mucho tiempo cerrada y que el polvo y la suciedad se habían acumulado por todas partes. Su prioridad era que las habitaciones principales y los salones estuvieran impecables para cuando llegara la familia Contreras. Nos dividió las tareas: Richard, con su "fuerza", se encargaría de mover muebles pesados y limpiar las zonas más altas, mientras que yo me enfocaría en desempolvar