Samantha
Me emociona salir, pero sé que extrañaré a mis bebés. Aunque será solo una noche, en mi cabeza se siente como si fuera una eternidad. Termino de arreglarme frente al espejo: llevo un vestido blanco ajustado que me llega a la rodilla, con una pequeña abertura al costado. Ellas insistieron en que me lo pusiera. “Confía en nosotras”, dijeron… y yo, como buena idiota, acepté.
Ondulo mi cabello, me maquillo lo justo y me pinto los labios de rojo intenso. Me observo un momento. Hace tiempo