Samantha
Estos dos meses han sido maravillosos y, al mismo tiempo, agotadores. Tener mellizos no es nada fácil, cansa el cuerpo, la mente y hasta el alma, pero aun así me siento inmensamente feliz. Amo a mis bebés con todo mi corazón.
El día que supe que eran dos casi me da algo. Nunca lo imaginé. En cada sonografía que me había hecho solo aparecía uno, mi princesa Brashell. Y de pronto, Dios decidió regalarme otra bendición más: mi príncipe Christopher. Dos ternuras absolutas que cada día amo más y que, sinceramente, me tienen completamente loca.
Cristian está más enamorado que nunca… y yo lo amo todavía más. Verlo cargar a nuestros bebés es una de las cosas más hermosas que he visto en mi vida. Se ve tan tierno, tan entregado. Ha estado pendiente de todo, no nos deja solos ni un segundo. Incluso pidió permiso en el trabajo para quedarse con nosotros, aunque, claro, a mi jefe no le hizo mucha gracia.
Sí, trabajamos juntos.
Después de la casi pelea que Cristian estuvo a punto de prov