Samantha
Estos dos meses han sido maravillosos y, al mismo tiempo, agotadores. Tener mellizos no es nada fácil, cansa el cuerpo, la mente y hasta el alma, pero aun así me siento inmensamente feliz. Amo a mis bebés con todo mi corazón.
El día que supe que eran dos casi me da algo. Nunca lo imaginé. En cada sonografía que me había hecho solo aparecía uno, mi princesa Brashell. Y de pronto, Dios decidió regalarme otra bendición más: mi príncipe Christopher. Dos ternuras absolutas que cada día amo