Samantha
—¿Qué hiciste? —le pregunto a Will, cruzándome de brazos. Él me mira como si acabara de preguntarle la raíz cuadrada de 289.
—¡Te dije que no era buena idea hablarle cuando está molesta! —le dice Jonathan mientras baja del vehículo, riéndose como si esto fuera lo mejor que le ha pasado en el día.
—¿Y cómo iba a saberlo? Yo solo trataba de ser amable. Con Rossy, hasta respirar es un deporte extremo —responde Will, sacudiendo la cabeza con un gesto de resignación.
—Vamos, chico valiente,